Hábitos de Crianza Saludables durante el Curso Lectivo


Una alimentación saludable y horarios de sueño acordes a las necesidades fisiológicas del niño(a) ofrecerán un terreno fértil para que los educadores puedan impulsar las potencialidades del niño(a)


Dra Marta Cambronero
Especialista en Pediatría
Centro Médico Skorpio
 

La entrada a clases implica una estructuración de los hábitos de crianza en los niños(a), particularmente en sus rutinas de alimentación, sueño y distribución del tiempo para el juego y sus actividades académicas que redunde en salud y felicidad para ellos.
En edad preescolar es clave el establecimiento de estos hábitos para que en edad escolar, donde permanece más horas en la institución educativa y por consiguiente pasa el tiempo de la merienda y del almuerzo fuera de casa, ya estos estén claramente definidos para el niño(a) de manera que su adaptación a la nueva rutina, no sea difícil y tormentosa, no sólo para los preocupados padres, sino desde luego, para el niño(a) mismo.
 

Desayuno Preescolar


Al ingresar al preescolar el niño(a) debe estar acostumbrado al desayuno, pues precisamente es la principal comida con la que inicia su actividad física e intelectual, de manera que si no lo ingiere entre las 6 y 7 de la mañana, pasará casi 12 horas en ayuno partiendo que su último alimento lo ingirió entre 7 y 8pm (cena o una colación de leche antes de irse a la cama). Con ello, su capacidad de aprendizaje, su actividad física y la regulación del apetito se verán muy afectados. En esta edad, un factor predisponente para el desarrollo de sobrepeso y obesidad, y relacionado directamente con la ausencia de desayuno, es el llamado rebote adipositario. Este proceso fisiológico del crecimiento consiste en que las células grasas o adipositos proliferan para prepararse ante el nuevo período de crecimiento acelerado que es la adolescencia. Si el escolar tiene hábitos inadecuados de alimentación tales como: saltarse el desayuno, ingesta elevada de azúcares refinados contenidos en jugos de caja o de paquete, galletas (particularmente las rellenas con crema) o alimentos altos en grasa y sodio (“snacks”, sopas de paquete o pastas “de caja”) estará en riesgo de padecer enfermedades crónicas como el Síndrome metabólico, combinación de obesidad, hipertensión y dislipidemia. Desgraciadamente, esta enfermedad -en el pasado solo de los adultos- se ha convertido en los últimos diez años en una dolencia no infrecuente en nuestros escolares y adolescentes.


La hora del sueño
 

La hora de dormirse es un detalle importante de la rutina de un niño y tiene repercusión importante en su desempeño en la mañana siguiente. Un niño(a) en edad preescolar debe dormir al menos 10 horas diarias (con una siesta de 30 a 60 minutos por la tarde) y en edad escolar al menos 8 horas. Si este tiempo no se cumple el niño(a) estará apático, irritable y con poco apetito durante la mañana del siguiente día, comportamiento que se incrementará en la tarde y noche. Esto conlleva un círculo vicioso que paulatinamente va cambiando sus horas de almuerzo y cena y hace al niño más susceptible a padecer trastornos gastrointestinales como reflujo gastroesofágico, gastritis y colitis a edades muy tempranas.
Finalmente, para concluir, es claro que una alimentación saludable y horarios de sueño acordes a las necesidades fisiológicas del niño(a) ofrecerán un terreno fértil para que los educadores puedan impulsar las potencialidades del niño(a), tanto en el ámbito preescolar como en el escolar. Con mucha probabilidad, un niño(a) cuyos hábitos de alimentación y sueño no están claramente establecidos, usualmente sufre de presión o coerción de parte de sus padres o cuidadores para que coma o para que se levante y/o acueste a la hora correcta. De acuerdo a los especialistas en conducta, esto genera tensión y hasta ansiedad, lo cual dista mucho en lograr los fines que el adulto persigue. Pareciera que definitivamente, el establecimiento de estas rutinas de una manera paulatina, constante y con mucha persuasión, redundará en niños(as) más tranquilos, relajados y sobre todo, integralmente felices.